La Etiqueta

Entrando en un Dojo de Aikido, entráis en un mundo diferente, un mundo de guerreros. Templo del respeto y la camaradería, puede convertirse en un lugar de paranoia y desconfianza.

Sobre el tatami de Aikido, somos alternativamente atacantes y atacados y nos entrenamos en reaccionar instintivamente. Es gracias a la etiqueta que podemos practicar con total seguridad, disciplinar nuestras tendencias agresivas, desarrollar la comparación y el respeto.

Un Dojo de Aikido no es un gimnasio. Es el lugar donde se dispensa la ensenanza del Maestro Ueshiba. No se debe EXPANDIR el ego allí, sino educar y purificar el cuerpo y el alma. Una actitud de respeto, sinceridad y de modestia es esencial para la serenidad de cada uno.

Las reglas siguientes son indispensables para mantener un ambiente propicio para el estudio del Aikido.

  • El Dojo funciona siguiendo reglas tradicionales. Es el lugar consagrado a recibir las ensenanzas del fundador del Aikido. Es deber de cada alumno honrar y seguir esta ensenanza.
  • Cada alumno debe participar en la creación de una atmósfera positiva de armonía y respeto.
  • La limpieza constituye un acto de gratitud y de respeto y cada practicante debe participar en la limpieza del Dojo y aplicarse en ella con interés.
  • El Dojo no debe ser utilizado para otros fines que no sean las clases previstas, o sin el permiso del responsable
  • Es el profesor el responsable de decidir si impartirá o no su ensenanza a un alumno. No se compra la técnica. La cuota mensual os garantiza un lugar para practicar y no es sino uno de los medios de probar vuestra gratitud por la ensenanza que recibís. Las cotizaciones deberán satisfacerse puntualmente.
  • Respetad al fundador y sus ensenanzas como son transmitidas por vuestro profesor.
  • Respetad el Dojo, vuestras herramientas de trabajo, vuestra ropa y vosotros mutuamente.

Etiqueta del Practicante

  • Es necesario respetar las ensenanzas y la filosofía del Fundador y la manera en que las transmite el instructor.
  • Cada practicante se compromete moralmente a no utilizar jamás una técnica de Aikido para herir o para manifestar su ego. No es una técnica de destrucción sino de creación. Es una herramienta que pretende el desarrollo de una sociedad mejor a través del desarrollo de la personalidad.
  • Los enfrentamientos para saldar conflictos personales sobre el tapiz están prohibidos. El Aikido no es una pelea callejera. Se está sobre el tapiz para trascender y purificar las reacciones agresivas, para adoptar el espíritu del samurai.
  • No habrá espíritu de competición sobre el tatami. El fin del Aikido no es vencer a un adversario, sino luchar contra nuestros propios instintos agresivos. La fuerza del Aikido no reside en la potencia muscular sino en la flexibilidad, la comunicación, el control de sí y la modestia.
  • Toda forma de insolencia estará prohibida: debemos ser todos conscientes de nuestros límites.
  • Cada cual tiene posibilidades físicas y razones diferentes para practicar Aikido que deben ser respetadas. El verdadero Aikido es la aplicación correcta y flexible de la técnica apropiada en cualquier circunstancia. Debemos velar por no ocasionar ninguna lesión. Hay que proteger a nuestro companero y protegernos nosotros mismos.
  • Aceptemos los consejos y las observaciones del instructor e intentemos aplicarlas con sinceridad, lo mejor que podamos. No hay lugar para la discusión.
  • Todos los practicantes estudian los mismos principios. Ningún desacuerdo debe nacer en el seno del grupo, todos los practicantes del Dojo forman una gran familia; el secreto del Aikido es la armonía. Si no puedes respetar estas reglas, será imposible estudiar Aikido en ese Dojo.

 


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